Indiba Activ Therapy

Hoy os recordamos que en Fisiother contamos con la mejor tecnología, y en este caso, vamos a hablar de INDIBA ACTIV THERAPY®.

INDIBA integra la terapia manual y el movimiento con la radiofrecuencia, la cual estimula los mecanismos naturales de la regeneración tisular, acelerando de esta forma el proceso de reparación de los tejidos.

La radiofrecuencia es un tipo de radiación electromagnética que trabaja a una señal de 448kHz, lo que permite obtener tanto efectos eléctricos (aumentando la proliferación celular, la permeabilidad, y disminuyendo el dolor), como efectos térmicos (aumento de la oxigenación y de los nutrientes, aumento del drenaje vascular, e incremento del tejido reparador), todo ello actuando desde el interior de los tejidos.

REACCIONES Y EFECTOS FISIOLÓGICOS

INDIBA es capaz de producir tres tipos de reacciones sobre el tejido biológico, dependientes de la intensidad de trabajo utilizada (y temperatura alcanzada): bioestimulación, vascularización o hiperactivación. Cada una de ellas depende del diagnóstico y del objetivo del tratamiento.

BIOESTIMULACIÓN

(fase aguda)

VASCULARIZACIÓN

(fase subaguda)

HIPERACTIVACIÓN

(fase crónica-fibrosis)

Bioestimulación celular

Mayor demanda de oxígeno

↓ Dolor

↓Inflamación

Vasodilatación

↑ Riego sanguíneo

↑ Flujo intracelular de oxígeno

↑ Trofismo celular

Hipertermia

↑↑ Metabolismo celular

Reestructuración de los tejidos.

 

BENEFICIOS

Uno de los grandes beneficios de INDIBA es que se puede integrar con otras terapias como la terapia manual, la cinesiterapia, la punción seca, etc. Se ha visto que acelera la recuperación del tejido dañado, produce mejoras significativas en patologías crónicas, y reduce el dolor desde la primera sesión, siendo una técnica muy segura.

CONTRAINDICACIONES

Las contraindicaciones en este caso son mínimas; INDIBA solo está contraindicado en pacientes con marcapasos o cualquier otro implante electrónico, embarazo, tromboflebitis, heridas abiertas y/o quemaduras, y en pacientes con alteraciones de la sensibilidad. También se tendrá especial cuidado en pacientes con enfermedades como artritis reumatoide generalizada o enfermedades intestinales a la hora de aplicar intensidades altas.

PATOLOGÍAS MÚSCULO-ESQUELÉTICAS TRATADAS HABITUALMENTE CON INDIBA

Entre las patologías que podemos tratar en clínica con INDIBA se encuentran:

  • Procesos artrósicos, artríticos, fracturas.
  • Dolores musculares.
  • Lesiones ligamentosas (esguinces).
  • Lesiones tendinosas (tendinitis/tendinosis).
  • Roturas fibrilares.
  • Lumbalgias, cervicalgias, dorsalgias.
  • Trastornos de la articulación temporomandibular, cefaleas tensionales.
  • Cicatrices, adherencias.
  • Problemas del suelo pélvico y faja abdominal.

Si aún te queda alguna duda, este enlace puede ayudarte a resolverla: https://www.youtube.com/watch?v=p8Da64619rY o siempre puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de atenderte.

 

Hernia lumbar

Me han diagnosticado una hernia lumbar, y ahora, ¿qué hago? ¿me opero?

En el blog de hoy hablaremos de patología discal, sintomatología, causas y sobre todo posible tratamiento para abordarlo.

Definición, causas y sintomatología.

Para empezar, haremos un breve repaso de la anatomía de la columna para intentar comprender el movimiento y desempeño de funciones de los discos intervertebrales (que son los afectados de esta patología).

La columna vertebral, compuesta por 32 vértebras (7 Cervicales, 12 Dorsales, 5 Lumbares, 5 Sacras y 3 Coxígeas), esta formada por una estructura del tipo Vértebra-Disco-Vértebra, es decir, que entre cada una de ellas existe una especie de almohadilla que es la encargada de repartir las cargas y permitir el correcto movimiento de las vértebras.

Por definición, la patología discal se entiende como la degeneración del disco que provoca un abombamiento de las fibras del anillo que recubren el núcleo vertebral. Además, se clasifica en cuatro etapas en función de la afectación discal:

  • Degeneración del disco.
  • Prolapso o protrusión discal.
  • Extrusión discal.
  • Secuestro del nervio.

No siempre hay una relación entre lesión y dolor que percibe la persona, pues según diferentes estudios se sabe que un alto porcentaje de hernias discales son totalmente
asintomáticas.

Por lo general, el paciente que acude a su médico con un episodio doloroso, se le realiza una prueba de imagen (radiografía o resonancia) y descubre que tiene una lesión. En
ese punto se produce el error de establecer una relación causa-efecto, es decir, que puede que ya tuvieras dicha patología discal pero no te había dado síntomas hasta
ahora. Existen casos en los que, habiendo dolor, las pruebas diagnósticas no reflejan ninguna patología que “justifique” el dolor.

Algunos de los factores de riesgo de padecer patología discal son:

  • Musculatura débil.
  • Pasar mucho tiempo del día sentado.
  • Falta de ejercicio.
  • Factores genéticos.

Entre los síntomas más destacados de la patología discal se encuentran:

  • Dolor lumbar, glúteo o hacia miembro inferior.
  • Debilidad muscular y pérdida de fuerza.
  • Hormigueos, entumecimiento y sensación de “calambrazo” por la pierna.

Entonces, ¿Qué puedo hacer?

Muy importante y como trabajo preventivo es FUNDAMENTAL mantener un buen tono muscular a lo largo de nuestra vida. Deberíamos dedicar mucho más tiempo a realizar
ejercicio físico para evitar todo tipo de patología en general y ahorrarnos procesos dolorosos por no haber dedicado tiempo suficiente a prevenirlo.
Hay una frase muy buena que resume este consejo: “Si hoy no tienes tiempo para hacer ejercicio, tarde o temprano lo tendrás para estar enfermo”.

TRATAMIENTO DE LA PATOLOGÍA.

Es importante saber que existe un porcentaje alto de AUTO-REABSORCIÓN de la hernia. En la actualidad, se conocen numerosos artículos en los que se expone la reabsorción
espontánea por parte del propio cuerpo de la hernia en un periodo que oscila entre las 6 y las 12 semanas, por lo que al inicio de la patología se recomienda llevar un tratamiento conservador que consistirá en:

  • Tratamiento farmacológico si el dolor es incapacitante sabiendo que la hernia NO se recuperará con ello, sino que se receta para combatir los síntomas.
  • Tratamiento fisioterápico: muy importante en esta fase, pero al igual que los medicamentos, NO harán que se reabsorba la hernia. La fisioterapia buscará:

Control de la inflamación y del dolor.

Mejora de la movilidad articular.

Medidas ergonómicas y posturales.

Rutina de ejercicio físico adaptado a su condición para mejorar tono muscular.

Si todo esto fracasa y no se consigue mejorar el estado del paciente se suele plantear la operación quirúrgica para reabsorber la hernia, que debería evitarse a toda costa. Pero existen situaciones en las que es inevitable hacerla y deberá plantearse si el paciente presenta:

  • Fallo del tratamiento conservador.
  • Lumbociática recurrente que impide realizar vida habitual.
  • Hernia discal en un canal estenótico.
  • Recurrencia de déficit neurológico.
  • Dolor extremo.
  • Síndrome de cola de caballo.

Déficit motor progresivo.

Áreas sintomáticas en relación con el nivel de afectación.

En Fisiother estamos formados en diferentes tipos de Terapias Manuales y abordajes terapéuticos para conseguir mejorar el estado general. Además, tenemos amplia experiencia en Pilates con resultados muy positivos en patología discal sabiendo que el ejercicio controlado es una de las mejores herramientas para mejorar movilidad y tonificar la musculatura.
Acércate a preguntarnos tus dudas, estaremos encantados de intentar resolvértelas.

“La salud física es el primer requisito para la felicidad” Joseph Pilates.

Esguince de tobillo

Debido al gran número de casos que últimamente recibimos en la clínica por este motivo, me he decidido a escribir sobre él.

El esguince de tobillo, que aunque pueda sonar exclusiva a lesión deportiva, es una lesión muy común en la vida diaria. Desde un simple «traspiés» a una caída más aparatosa todos somos susceptibles a sufrir este tipo de lesión.

En este articulo vamos a explicar de forma breve qué es, en qué consiste, los tipos y los cuidados que debemos seguir si sufrimos este tipo de lesión.

¿Cómo se produce?

Un esguince se produce debido a un movimiento forzado de torsión hacia dentro (inversión) o hacia fuera (eversión), siendo más frecuente el de inversión. Lo que ocurre con este movimiento forzado de tobillo es que se produce una gran tensión en los ligamentos que acaban comprometiendo su estructura (lesión).

Clasificación

Dependiendo de la magnitud de la lesión sobre los ligamentos se clasifican en 3 tipos.

  • Grado I. Leve. Distensión ligamentosa, puede haber alguna microrotura. Suele cursar con inflamación más o menos acusada, dolor local y ligera impotencia funcional por el dolor.
  • Grado II. Moderado. Rotura parcial del ligamento. Cursa con inflamación moderada, hematoma, dolor local e impotencia funcional pudiendo estar afectada la estabilidad de la articulación.
  • Grado III. Grave. Rotura completa del ligamento.

Cuidados iniciales

Las primeras 24-72h para evitar que la lesión se extienda debemos adoptar el método «RICE»:

  • Reposo relativo.
  • Hielo (aplicaciones de 20′ máximo protegiendo la piel de la zona).
  • Compresión (mediante un vendaje o una tobillera).
  • Elevación (por encima del nivel del corazón).

También podemos realizar baños de contraste frio-calor para rebajar la inflamación y movilizaciones suaves de tobillo en toda su amplitud respetando siempre el dolor.

Aunque lo más recomendable es acudir a tu fisioterapeuta, que valorara la magnitud de la lesión y te ofrecerá el plan de tratamiento y los consejos necesarios para solucionar el problema rápida y eficazmente.

En Fisiother además contamos con la tecnología INDIBA ACTIV que aumenta el proceso de recuperación de los tejidos disminuyendo así el tiempo de recuperación.

Y recuerda, un esguince mal «curado» tiene más probabilidades de volverse a lesionar y, a que a la larga, queden secuelas.

Fisioterapia en el deporte

En la actualidad, recibimos un bombardeo constante sobre la importancia de realizar ejercicio físico para mantener un nivel de salud bueno y prevenir patologías tanto cardíacas como musculoesqueléticas. Como ya hemos comentado en el blog que publicamos anteriormente sobre el ejercicio físico, se sabe que nos aporta multitud de beneficios físicos, psicológicos y fisiológicos.

El problema, es que en ocasiones nos tomamos los consejos médicos al pie de la letra sin prestar atención a posibles errores que cometemos cuando empezamos a hacer ejercicio.

En este pequeño artículo que publicamos, te contaremos el papel que desempeña la fisioterapia en este mundo.

 

¿Qué me puede aportar la fisioterapia deportiva?

Es otra rama dentro de la fisioterapia que va dirigida a todo tipo de personas que realizan deporte de manera preventiva o a nivel aficionado, hasta atletas de alto rendimiento.

 

El trabajo del fisioterapeuta dependerá del tipo de ejercicio que realice la persona y el momento en el que recibe el tratamiento porque existen diferentes maniobras que buscarán la activación muscular (si el tratamiento es anterior a realizar la actividad) o de descarga y liberación muscular (si es posterior al ejercicio). De cualquier modo, ambas maniobras nos ayudarán a mejorar el rendimiento, a evitar lesiones y a mantener el nivel muscular y estructural en condiciones óptimas.

Además, el trabajo de prevención es fundamental en personas que realizan ejercicio; aquí el fisioterapeuta tiene un amplio abanico de técnicas y métodos que nos servirán para conseguir el objetivo, entre ellas se encuentran:

  • Vendaje funcional.
  • Masaje de descarga.
  • Estiramientos pasivos.
  • Ejercicios activos resistidos.
  • Trabajo de propiocepción.

 

¿Y si ya estoy lesionado?

Si te encuentras en esta situación, es importante descartar patologías graves como posibles fracturas o lesiones que necesiten intervención quirúrgica.

A partir de ahí, el trabajo del fisioterapeuta es fundamental para la correcta recuperación de la lesión mediante agentes físicos o planificando una rehabilitación estructurada basada en ejercicios de estabilidad articular, trabajo propioceptivo, fortalecimiento muscular y estiramientos pasivos.

En este punto, sería aconsejado realizar un trabajo multidisciplinar con un preparador físico para adecuar la progresión y la vuelta al deporte para mejorar detalles técnicos y evitar recaídas en la lesión.

Desde Fisiother, contamos con un grupo de profesionales titulados y formados en diferentes técnicas (vendaje, punción seca, fibrólisis instrumental, Indiba Activ…).

Pásate a vernos y resolveremos tus dudas para que sigas haciendo deporte.

Fisioterapia y Terapia manual ortopédica

Cuando vamos a nuestro fisioterapeuta, lo que esperamos habitualmente es que nos tumbe en la camilla y nos trate con sus manos. Podemos decir que cuando esto ocurre, nos están aplicando terapia manual. En la carrera estudiamos técnicas de todos los ámbitos de la fisioterapia (traumatología, neurología, pediatría, gerontología, deportiva…) y luego normalmente nos especializamos en el campo al que nos vayamos a dedicar. Es por esto que los que trabajamos con terapia manual, nos hemos formado en posgrado en alguna o en varias de estas técnicas.

Por resumir, existen dos enfoques generales de tratamiento manual: uno es el de la osteopatía y el otro el de la fisioterapia demostrada científicamente (rama en auge en los últimos  tiempos). De la osteopatía ya hemos hablado en otras entradas, sin embargo, existe otro enfoque de la terapia manual menos conocido, aunque no menos importante: la terapia manual ortopédica (segundo enfoque de los que acabamos de mencionar).

Un terapeuta manual ortopédico es aquel que se basa en la evaluación y el tratamiento de las disfunciones neuro-músculo-esqueléticas fundamentándose en el razonamiento clínico, la evidencia científica y clínica, y abordando la esfera biopsicosocial (estado físico, psicológico y entorno) de forma individualizada.

 

El enfoque de tratamiento a través de la terapia manual ortopédica se basa principalmente en la completa evaluación del sistema neuro-musculo-esquelético y su funcionalidad, para saber a qué nivel de la estructura o estructuras se encuentra la disfunción. Esto resulta fundamental a la hora de intentar explicar cómo se correlaciona esa disfunción con la limitación funcional o con el dolor, y totalmente necesario para saber cómo dirigir el tratamiento: si hacia la mejora de los síntomas, o hacia la mejora de dicha funcionalidad.

Técnicas

Las técnicas de tratamiento dentro de la terapia manual ortopédica que se utilizan en consulta son la movilización articular lenta (técnicas como Maitland o Mulligan), manipulaciones articulares (o movilizaciones de alta velocidad y baja amplitud), estiramiento muscular, movilización neuromeníngea (en atrapamientos neurales, por ejemplo), técnicas de masaje (que también pueden ir acompañadas de movilidad articular), y técnicas de propiocepción, estabilización, y ejercicio terapéutico para mejorar la fuerza o la resistencia (para evitar recidivas en una lesión).

Es por esto último, que el paciente tiene un papel fundamental en su propia recuperación, ya que el ejercicio terapéutico también se puede englobar dentro de la terapia manual ortopédica, sin necesariamente hacerse en camilla (de hecho muy pocas veces se hace). Nunca hay que olvidarse de que prácticamente en todas las patologías, el tratamiento no acaba en la camilla, si no que un peso muy importante del tratamiento se lo lleva el ejercicio activo, ya sea con los ejercicios que manda el fisioterapeuta para casa, como el ejercicio activo que se realiza de forma periódica para garantizar la mejora a largo plazo. Esta manera de trabajar tiene enormes beneficios y así lo vemos cada día en la consulta ya que en Fisiother siempre hemos apostado fuerte por la recuperación activa. Y la ciencia nos da la razón.

Los fisioterapeutas de Fisiother tenemos titulación de posgrado (cursos de especialización y másteres) en ambas ramas de terapia manual y los pacientes pueden apreciarlo en la calidad de nuestros tratamientos. En FISIOTHER están  en BUENAS MANOS.