A día de hoy todos sabemos la importancia que tiene la realización de ejercicio físico dentro de un estilo de vida saludable. Y es importante a cualquier edad, pero sobre todo adquiere una especial relevancia cuando hablamos de las personas mayores, de la tercera edad.

En este artículo os vamos a explicar brevemente los múltiples beneficios que tiene la actividad física en el adulto mayor.

 

Beneficios fisiológicos

A nivel fisiológico, el ejercicio físico contribuye a una regularización de los niveles de azúcar en sangre, una mejora en la presión arterial y en la respiración,  favoreciendo la correcta ventilación pulmonar. Todo esto se traduce en una disminución en el riesgo de padecer ciertas enfermedades como cardiopatías, hipertensión, diabetes de tipo II y accidentes cerebrovasculares (ICTUS), entre otras.

 

Beneficios físicos

Dentro del nivel físico nos encontramos con múltiples beneficios:

Con el ejercicio podemos mejorar la movilidad y elasticidad articular, así como la fuerza muscular y ósea favoreciendo el correcto funcionamiento del sistema músculo-esquelético. Todo esto se traduce en un aumento de la resistencia (disminución de la fatiga), un mantenimiento del peso adecuado, previniendo así el sobrepeso y enfermedades como, por ejemplo, la osteoporosis. Si sumamos estos beneficios al trabajo de la higiene postural, el ejercicio correctamente realizado es capaz de aliviar el dolor musculo-esquelético y prevenir lesiones. Además ejercitando de forma específica la coordinación y el equilibrio se consigue una mejora de la marcha y por consiguiente una disminución del riesgo de caídas, que es una de las causas más frecuentes de invalidez en este colectivo, consiguiendo así una mayor autonomía del adulto mayor.

 

Beneficios psicológicos y emocionales

A nivel psicológico y emocional el ejercicio físico produce sensación de bienestar, mejora la autoestima de la persona y le da más seguridad y confianza en sí mismo. De esta manera, es capaz de afrontar la vida con una actitud más positiva lo que previene patologías como la depresión y la ansiedad. Y si la actividad se realiza de forma grupal los beneficios se incrementan.

 

¿Qué tipo de ejercicio y con qué frecuencia estaría recomendado realizar?

Existen varias opciones, pero la más efectiva y sencilla es realizar ejercicio aeróbico como, por ejemplo, caminar o hacer bicicleta estática. Con una frecuencia diaria y dedicando 30 minutos al día sería suficiente. Además conviene realizar una tabla de movilización y trabajo de cada segmento corporal para mantener la completa elasticidad y funcionalidad de todas las estructuras corporales.

En Fisiother contamos con un equipo de fisioterapeutas titulados, formados en varias terapias activas (pilates, hipopresivos, sga…) y con experiencia en el sector de la tercera edad, y estamos trabajando en la creación de grupos reducidos de personas mayores para trabajar sobre las necesidades físicas de este colectivo. Anímate y pide información sin compromiso.

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