Volvemos a un tema del que ya hemos hablado en otras ocasiones, pero que nunca está de más recordar: el ejercicio hipopresivo o ejercicio de baja presión. Ahondemos un poco más en qué significa  alta o baja presión.

En un hiperpresivo (o abdominal clásico), la variación de presiones torácica, abdominal y pélvica es positiva. ¿ Y cómo se interpreta esto? En un abdominal clásico, en el que subo la cervical en una apnea inspiratoria, aumenta la presión hasta más de 30 mmHg. Eso podría regularse si realizáramos una espiración al hacer el abdominal, pero aun así seguiría habiendo bastante presión interna.

Un ejemplo

Para entenderlo mejor, imaginemos la cavidad del abdomen como un globo. Ese globo está delimitado por el diafragma por la parte de arriba, el suelo pélvico por debajo, la pared abdominal por delante y la zona lumbar por detrás.

Tendremos en cuenta el funcionamiento del diafragma para seguir entendiendo esta explicación: el diafragma se tensa en la inspiración, es un musculo inspiratorio, y cuando inspiramos, los pilares del diafragma tiran del mismo hacia abajo, descendiéndole. Todo lo contrario cuando espiramos, si todo esta en correcto funcionamiento, al echar el aire el abdomen está relajado y vuelve a ascender.

 

Dicho esto, sigamos con nuestro globo: si presionamos las paredes de un globo, el aire tiene que distribuirse hacia arriba y hacia abajo para mantener el volumen de aire. ¿Qué pasa si hacemos un abdominal aguantando el aire en apnea inspiratoria? Como decíamos antes, en inspiración el diafragma desciende, por lo que ya estamos empujando una primera pared. Además, contraemos nuestro abdomen, por lo que ya hay presión desde el diafragma arriba y desde los laterales. A nuestra cavidad abdominal no le queda otra que llevar ese volumen hacia el suelo pélvico. Y esto se traduce en el suelo pélvico como una hiperpresión, que puede dar lugar a incontinencias (tanta incontinencia es el escaparse unas gotitas ante un esfuerzo como el tener frecuentes ganas de ir al baño y que la vejiga no esté llena) e incluso puede llegar a producir prolapsos (frecuente sensación de pesadez en el suelo pélvico en los casos más leves).

 

¿Quién debe hacerlo?

Volvamos al tema de siempre, NO SÓLO LAS MUJERES TIENEN PROBLEMAS DE SUELO PÉLVICO. Disfunciones sexuales, incontinencia tras una prostactectomía o lesiones en el nervio pudendo (muy comunes en los ciclistas) pueden ser el resultado de esta hiperpresión, así como las hernias inguinales o umbilicales, más comunes en hombres que en mujeres por la disposición de su suelo pélvico. La hiperpresión puede estar presente en cualquier cuerpo, sea del género que sea.

El ejercicio hipopresivo, basado fundamentalmente en un trabajo postural y respiratorio, no solo no ejerce esa presión en los órganos internos de la pared abdominal, si no que los descomprime, realizando una succión de las vísceras pélvicas a través del ascenso del diafragma en la apnea espiratoria. Se traduce en una disminución de presión a nivel torácico y pélvico, manteniendo neutra la presión abdominal, y obteniendo una presión interna negativa como resultado.

Por supuesto, al ser un trabajo postural y respiratorio, va a influir positivamente en problemas posturales (hipercifosis dorsal, hombros enrollados, hiperlordosis lumbar,…) mediante el trabajo de cadenas miofasciales, y también va a tener efectos beneficiosos en nuestra capacidad respiratoria.

Los objetivos que marcamos a través del ejercicio hipopresivo son los siguientes:

  • Tonificar la faja abdominal para ganar en estabilidad abdomino-lumbo-pélvica, además de disminuir el perímetro de cintura.
  • Mejorar la postura para aliviar dolores posturales a cualquier nivel.
  • Prevenir la aparición de hernias de todo tipo a través de la correcta gestión de presiones.
  • Mejorar los volúmenes y capacidad respiratorios.
  • Prevenir disfunciones del suelo pélvico.
  • Mejorar la circulación al incrementar la vascularización.
  • Mejorar la capacidad deportiva al aumentar el número de glóbulos rojos en sangre.
  • Y en el postparto, ayuda a la mujer a recuperarse más rápidamente de todos los cambios posturales, viscerales, y patologías propias que ocurren durante el embarazo y parto.

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