En la entrada de hoy vamos a explicar qué es la incontinencia urinaria, un tema que a día de hoy sigue siendo tabú para muchas personas afectadas, ya que se estima que el 50% de las personas afectadas no acuden al médico. A través de esta entrada queremos hacer saber que se puede mejorar este tipo de disfunción mediante la fisioterapia, mejorando exponencialmente la calidad de vida.

DEFINICIÓN, TIPOS Y FACTORES CONTRIBUYENTES.

La incontinencia urinaria está causada por una disfunción del suelo pélvico, y se define como la pérdida involuntaria de orina que genera un problema higiénico o social (International Continence Society). Afecta a unos 400 millones de personas en todo el mundo, y a 6,5 millones sólo en España. La prevalencia aumenta con la edad; 1 de cada 4 mujeres sufren incontinencia a partir de los 35 años, y 1 de cada 4 hombres a partir de los 40. Pueden distinguirse varios tipos de incontinencia urinaria:

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE): sensación de escape de orina durante un esfuerzo físico (estornudos, tos, actividades deportivas,…).
  • Incontinencia urinaria de urgencia (IUU): pérdida de orina involuntaria que ocurre inmediatamente después de un deseo imperioso de orinar (urgencia miccional).
  • Incontinencia urinaria mixta (IUM): sensación involuntaria de pérdida de orina que se asocia tanto a esfuerzos (deporte, tos, estornudos) como a urgencia miccional.
  • Incontinencia urinaria postural: sensación de pérdida de orina asociada a cambios posturales (generalmente ocurre al pasar de sentado o tumbado a ponerse de pie).
  • Enuresis nocturna: pérdida de orina que ocurre durante el sueño.
  • Incontinencia urinaria insensible: percepción de incontinencia urinaria sin ser consciente de cómo ha sucedido.
  • Otros tipos: incontinencia urinaria durante las relaciones sexuales, o incontinencia urinaria relacionada con la risa.

Existen numerosos factores que contribuyen a la incontinencia urinaria. Se pueden distinguir:

  • Factores estructurales: déficits en el sistema de cierre uretral (esfínter de la uretra incompetente), en el sistema de soporte uretral (hipermovilidad de la uretra), y/o en el sistema de estabilización lumbo-pélvica (alteración en la transmisión de presiones).
  • Factores modificables: déficits en el control motor muscular y en el sistema músculo-fascial (hiper/hipotonías), y/o factores conductuales (estreñimiento, deportes que producen hiperpresión abdominal, obesidad, tabaquismo y tos, cafeína/teína/alcohol, etc).

 

ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO.

  1. Entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico.

Es el tratamiento de primera línea para pacientes con IUE y IUM. Kegel fue el primero en exponer el beneficio de entrenar la musculatura del suelo pélvico en pacientes con IUE. Una contracción eficaz de la musculatura puede elevar el cuello de la vejiga y aumentar la presión de cierre alrededor de la uretra (de esta forma se evitaría la pérdida de orina ante un aumento de presión intraabdominal).

En este apartado hay que hacer un inciso, y es que hay que decir BASTA AL STOP PIPÍ. Es decir, aunque la sensación de contracción sea como “cortar el pis”, NUNCA se debe realizar durante la micción, ya que es el único momento en el que nuestros esfínteres pueden relajarse, además de que existe la posibilidad de infección por reflujo.

  1. Electroestimulación.

Se utiliza en cualquier tipo de incontinencia, diferenciando el tipo de corriente y de aplicación; se puede utilizar de forma directa (intracavitaria) o a través de neuromodulación. Mediante la electroestimulación se pretende conseguir la contracción pasiva del esfínter uretral, anal, o ambos, y de la musculatura del suelo pélvico (activación refleja). Se utiliza para mejorar el control, fuerza y tono muscular, inhibir el músculo detrusor, o disminuir el dolor.

  1. Ejercicios posturales (gimnasia abdominal hipopresiva, pilates).

Se utilizan para fortalecer la faja abdominal, la cual también forma parte de la musculatura del suelo pélvico en su conjunto. Se ha observado que una contracción sostenida de transverso del abdomen y oblicuo menor junto con la musculatura del suelo pélvico aumenta la presión de cierre de la uretra igual que una contracción aislada máxima de la musculatura del suelo pélvico (visita nuestras anteriores entradas de blog para conocer más sobre estos métodos).

  1. Conos y bolas chinas.

Se utilizan para fortalecer la musculatura del suelo pélvico en IUE, siempre y cuando no molesten y la musculatura tenga suficiente fuerza como para que no se caigan. En IUU se han visto mejores resultados entrenando la musculatura sin ellos.

  1. Entrenamiento conductual (diario miccional).

Combinado con el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, se ha visto que la realización de un diario donde se anotan datos como las micciones, cantidad de líquidos ingeridos, pérdidas, etc. es efectivo en pacientes con IUU y IUM.

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