¿A qué tipo de ejercicio me refiero cuando digo que para un PACIENTE la indicación terapéutica es la terapia activa? ¿Por qué me recomiendan este tipo de “gimnasia”, “deporte”, “ejercicio”? ¿A quién va dirigido? No pretendo hacer una exposición exhaustiva de los beneficios de este tipo de trabajo activo, sólo compartir de una manera práctica nuestro día a día.

Cuando recibimos un paciente en la consulta, nos expone su problema y tratamos de ayudarle a resolverlo. En muchos de estos casos, nos encontramos con un “claro problema de hipomovilidad, rigidez, inactividad o falta de tono, entre otros muchos factores. Hay pacientes que claramente no necesitan de nuestras manos de manera pasiva, si no de manera activa. Qué quiere decir esto, que quizá aunque realizásemos 20 sesiones de terapia manual, esa persona seguiría padeciendo su problema o lo habríamos cambiado de manera poco significativa. En cambio, si realizásemos un TRABAJO ACTIVO DIRIGIDO Y PERSONALIZADO con él, la respuesta sería muy diferente.

¿Qué significa TERAPIA ACTIVA?

Cualquier tipo de tratamiento fisioterapéutico que realiza el paciente de manera activa tras el estudio por parte del fisioterapeuta de su patología y capacidades funcionales. Se consensúan entonces unos objetivos terapéuticos a los cuales vamos a llegar por medio de movimientos dirigidos a ciertas estructuras que consigan modificar al sistema nervioso, capaz de cambiar patrones posturales o movimientos disfuncionales. Estos movimientos son absolutamente controlados y dirigidos por el fisioterapeuta, de manera que sean seguros y útiles para el problema del paciente.

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Deducimos entonces que no vale la recomendación de “has de hacer ejercicio”, no es CUALQUIER EJERCICIO, ES ESTE TIPO DE EJERCICIO. ¿Por qué? Porque quizá tu cerebro ha creído como normal la restricción de movilidad de tu zona lumbar durante años (por ejemplo, no puedes agacharte a atarte el cordón del zapato) y ahora, te han dicho que tienes que hacer ejercicio y has ido un día a la piscina o has salido a caminar y te duele más que antes desde ese día.

Primero tenemos que hacer este ejercicio del que te estamos hablando para recuperar esa capacidad de movimiento natural, eliminar restricciones y que puedas dar un largo paseo sin volver con dolor. O quizá vamos a realizar el paso intermedio entre aquella ciática que te apartó del gimnasio y la vuelta a tu rutina de antes. O a lo mejor tenemos tres hernias cervicales y cualquier ejercicio que intento hacer, me marea. Hay mil razones por las que la realizar un trabajo activo con un fisioterapeuta especializado, va a ser la clave para resolver mi problema y poder hacer las actividades que hacía antes.

Explicación

Es complejísima la explicación de por qué funcionan estas técnicas y sería interminable describirlas todas. Se puede llamar Pilates, Hipopresivo, Reeducación Postural, Mézières, Mulligan… Son métodos dentro de la fisioterapia que van a tener filosofías distintas y se van a utilizar más para unas patologías o para otras. Muchos de ellos tienen como tónica común el trabajo postural.

La POSTURA nos acompaña toda nuestra vida. El mantenimiento de la misma en bipedestación depende de tres sistemas de control sensorial: el sistema visual, el sistema somatosensitivo (sensible a los impulsos de estiramiento, presión y compresión) de las extremidades inferiores (a través del impulso recibido en las plantas de los pies) y el del aparato vestibular. Estos tres centros actúan de una manera conjunta (Hellebrandt, 1938; Paulus et al.,1984; Baron, 1955; Baron et al., 1974). La eficacia del sistema muscular del cuerpo está controlada por el sistema miofascial. Es indispensable el equilibrio entre todos los factores para el mantenimiento de una postura correcta, en función del óptimo desenvolvimiento funcional (Pilat, 2003).

Personalización

A cada paciente que vemos que le puede ayudar este tipo de tratamiento, le intentamos explicar por qué sería beneficioso para él, pero siempre acabamos diciéndole que pruebe, que lo SIENTA y que lo vea por sí mismo. Normalmente se suele recomendar realizar una sesión de terapia activa a la semana, a veces dos. Los cambios suelen aparecer entre los 3 y 6 meses, dependiendo de la cronicidad del problema.

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Existe abundante literatura científica que corrobora nuestra EXCELENTE EXPERIENCIA CLÍNICA con los pacientes pero me quedo con una frase del célebre Patrick Wall: “la fisioterapia es el gigante dormido del tratamiento del dolor”. Las últimas investigaciones nos llevan a corroborar que el tratamiento del dolor pasa por la neurociencia (educación del dolor) y el movimiento. Esto es una certeza en la clínica, hace años que en FISIOTHER lo comprobamos.

En definitiva, os animo a que probéis, no sólo para TRATAMIENTO, sino también como PREVENCIÓN. Las aferencias sensoriales correctas serán capaces de modificar la plasticidad cerebral.

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